Joseph y Thomas llevaron las pastillas de Sarah al laboratorio.
Los resultados salieron rápido: solo eran vitaminas.
—Nos estuvo mintiendo —dijo Thomas, mirando el reporte con las manos temblorosas—. Su “ataque de pánico”, su alergia… todo era puro cuento.
El rostro de Joseph se puso pálido como la pared, el pecho le subía y bajaba con fuerza.
Si la enfermedad era falsa, ¿qué hay de sus lágrimas y sus excusas?
—¡Al hospital! —gritó Joseph con los ojos rojos—. ¡Ya! ¡Vamos a traer a Cynthia de reg