16. Un castigo más a la lista y la entrada de Max
CHARLIE
Estaba exhausta, tantas horas trabajando no era lo que había planificado al venir a este lugar. Creo que mis planes básicos eran salir de casa a divertirme por ahí y no causarle mucho dolor de cabeza a mi padre si llegaran a arrestarme. Nunca pensé que esos planes se arruinarían de esta fea manera.
—Te odio, te odio, te odio, te odio.
—¡Puedes callarte, niña, me hartas!—se quejó Liam tirando la esponja al suelo, mirándome fijamente y yo seguía con la mirada de asesina o maniática.
—¡No!