14. El lado tierno de las cosas
CHARLIE
—¡Diablos! —grité.
—¡¿Pero qué pasa ahora?! —gritó Liam en respuesta.
—¡Me ha orinado encima!
—Nadie dijo que esto sería fácil, nena. Las mujeres se complican con pequeñeces de la vida, ¿qué se esperaba de ellas? —se burló, mientras metía a un perrito blanco a la tina.
—No es que me queje, pero, ¡ay vamos! Tú habrías reaccionado igual que yo, o peor. —me defendí, él comenzó a reír sonoramente.
—¿Tú crees?
Jugueteamos un momento con el agua. Liam se las había arreglado para que unas lint