Mundo de ficçãoIniciar sessãoDÍAS DESPUÉS.
— ¿Estas bien, tesoro? Te he notado algo pálida, con bolsas en los ojos — inquiere mi abuela estrechando la mirada —. Y no soy boba, que esté enferma; no quiere decir que no me dé cuenta cada que corres al baño a vomitar.
Palmea la cama y me acurruco a su lado. Que bien se siente tener a la abuela conmigo, saber que esta curándose de a poco; es algo que me conforta en esta amargura.
— Para que negarlo, tarde que temprano se va a







