Por Rocío
Ramiro es un cirujano que tiene un dominio total sobre su persona, me refiero a que si no lo desea, jamás se le escaparía una sonrisa o una lágrima.
Me asombra que desde que nos volvimos a ver, pareciera que ese control desapareció, porque lloró junto a mí, me rogó desesperado, se metió en mi cama y si bien hubo besos y caricias, me penetró enseguida.
Claro que yo al sentirlo, aunque consideraba que no era correcto permitirle hacerme suya, también tuve un orgasmo que llegó demasiado r