“Entre la espada y la pared”
La noche había llegado poniéndole fin a lo que había sido un día de locos. Las dudas aún inundaban mi mente, pero intentaba convencerme que solo había sido un mal sueño.
Preparamos pasta en una salsa blanca—más bien yo me limité a cocinar los espaguetis mientras Max preparaba la extraña salsa— que debo admitir estaba estupendamente buena.
La devore con más deseos que un condenado a muerte su última cena y entre risas, bromas e insinuaciones ardientes por su parte ac