El Punto de Vista de Chloe
Justo cuando bajaba las escaleras, me invadió un repentino mareo. Me apoyé en la pared, quedándome clavada en el sitio. Cerré los ojos con fuerza y volví a abrirlos.
¿Qué me estaba pasando? Unos segundos después, el mareo desapareció. Retomé el descenso hasta llegar a la entrada del vestíbulo. Mi teléfono pitó; era un mensaje de texto. Me detuve y lo saqué. Era de Mia.
No me molesté en leerlo allí mismo. Salí al sol y paré un taxi. En cuanto el vehículo arrancó, desbl