El Punto de Vista de Chloe
Eso captó mi atención. —¿Y?
—Él no volverá a acercarse a ti —dijo—. Ni a ti, ni a tu hermana.
Busqué algo en su rostro, tratando de ver si esta era otra promesa que rompería más tarde. —¿Cómo?
—Eso no importa —respondió—. Lo que importa es que ya está hecho.
Desvié la mirada, retorciendo la sábana entre mis dedos. —¿Y tu esposa?
Su silencio se prolongó un poco más de lo debido.
—Yo me encargaré de Margaret —dijo finalmente—. No te contactará. No te tocará.
—¿Lo juras?