POV de Lush
La mañana siguiente a esa noche tan ruda, me desperté en mi propia cama, con el cuerpo todavía adolorido por el toque de Alexander. Sentía mi trasero sensible por sus embestidas, un recordatorio de cómo reclamaba cada parte de mí. Me estiré lentamente, sintiendo la tensión en mis músculos. Su semen se había secado en mis muslos, pegajoso y real. Sonreí para mis adentros al recordar su gruñido mientras me llenaba. —Mía —había dicho. Esa palabra resonaba en mi cabeza. Pero la sonrisa