Dante
Entro a la oficina colocando el computador en una mesa comenzando con las órdenes de salida de los grupos que están preparados para venir. Los necesito aquí y estos no se niegan saliendo casi de inmediato a mi correo.
La puerta se abre y por ella entra quien me tiene como un pendejo sonriendo al verla más tranquila después de lo que pasó en su casa. A pesar de que todo fue limpiado exhaustivamente no quiere volver a entrar ahí y sé que no es solo por los cuerpos que fueron sacados esa mis