Una completa vesania.
Frunció el ceño y el pequeño cristal resbaló de entre sus dedos, cayendo al lavamanos. Miró al reflejo, a la cosa... No, no era una cosa, ¿qué era? No podía seguir pensando en el reflejo como una cosa porque no lo era.
—Orión —espetó—. ¿Puedes... oírme? —El reflejo asintió—. Bien, eso está bien. Necesito saber algo y, eh, ¿eres humano? —La imagen pareció titubear, pero asintió de nuevo—. Oh. De acuerdo, esto sigue siendo extraño para mí. A veces creo que estoy demente porque, ¿cómo es posible q