Samantha se dio la vuelta y se detuvo delante del bolígrafo, lo recogió y lo colocó sobre el escritorio. "Ya firmé los papeles. Si no firmas, hablaré con papá. No quiero llevar esto a los tribunales para evitar que afecte nuestra reputación. Te daré tres días".
El corte en la palma de la mano le dolía tanto que se entumeció, y la sangre goteaba sobre las baldosas como flores. Salió de la casa de los Boucher sin mirar atrás, dejándolo todo.
En el hospital…
La enfermera ayudó a Samantha a cose