Nollace levantó la mirada. "Señor Southern".
Llevaba ropa de equitación con botas marrones y cargaba una vara de montar roja que brillaba bajo el sol. Se veía delgado, su cintura y sus hombros parecían diferentes a los de otros hombres, y aunque medía un metro setenta, parecía débil.
Jugaba con la vara mientras miraba a la multitud. "Si quieres unirte, podría pedirles que te enseñen algo, pero quizá no puedas soportarlo".
Nollace sonrió y se arremangó las mangas, luego bajó las escaleras. "S