De repente, Yorrick colocó una botella sobre la mesa plegable que ella tenía delante, y se paralizó. Intentó mirarlo de forma sutil.
Luego, él le quitó las gafas de sol repentinamente. Ella se los quitó de las manos, se los volvió a poner y le dio la espalda con los brazos alrededor.
Yorrick se rio y extendió los brazos para agarrarla por el hombro. "¿Sigues enojada conmigo?".
Xyla le apartó la mano, le señaló con el dedo y le dijo entre dientes apretados: "Quítame tus asquerosas manos de en