Perspectiva de Nora
Estoy de rodillas desvergonzadamente.
Esta tensión me está asfixiando y no puedo contenerme; su polla ya está completamente dura dentro de sus pantalones negros y la silueta de su miembro es hermosamente pecaminosa.
—Estás babeando —dice Miguel con esa voz que hace que mi concha pulse de hambre; lo necesito ahora—. Tú también estás babeando... —le digo, y él sonríe levemente.
—Eres una chica testaruda; me gustan mis chicas calladas —dice mientras se baja los pantalones por c