Perspectiva de Kandy
Nuestras lenguas se rozan, calientes y húmedas, y presiono mi palma contra su pecho para sentir los músculos duros de sus pectorales.
El hombre está hecho un dios griego, pero no sabe qué hacer con todo eso.
Se los aprieto bajo mis manos como si fueran pelotas antiestrés y él gime dentro del beso; lo hago de nuevo y veo cómo en sus pantalones se empieza a formar una mancha oscura justo donde descansa la cabeza de su polla.
¿Podré hacer que se corra en los pantalones como u