Capítulo 82
—¡Bang, bang, bang!

Mientras hablaba, Lucía golpeaba su cabeza duramente contra el suelo, y pronto comenzó a sangrar.

Juan frunció el ceño y tuvo que suavizar un poco su tono: —Está bien, levántate. Acepto tratar a tu padre, pero ahora tengo que ir a trabajar. Hablamos cuando termine mi jornada laboral.

—¡Sí, sí, sí!

Lucía muy ansiosa se levantó con lágrimas de alegría: —Gracias, doctor.

—Esta es mi información de contacto personal. Por favor, llámame cuando puedas y vendré de inmediato a buscar
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