Pelayo ignoró por completo a Tobías y, después de presentar a Juan, se giró de repente hacia el anciano sentado en la cabecera y dijo: —Vidal, este es el señor González, a quien le hablé antes.
El anciano estaba en una silla de ruedas, su rostro pálido mostraba una enfermiza debilidad, como si cada respiración fuera un esfuerzo
Ese anciano era Vidal, el dueño de la Farmacia Vida Sana, conocido en Ciudad del Alba como el Rey de las Hierbas, y quien era organizador de la subasta de hierbas medici