David se rio con frialdad: —¿Qué otra cosa podría ser? ¿Acaso Luis lo hizo por ti?
Juan, con una expresión muy seria, le respondió: —Claro, porque él es mi subordinado.
Cuando dijo esto, David se quedó totalmente pasmado, y también Daniel y los demás quedaron atónitos.
—¿Qué has dicho? —David pensó que había oído mal, se limpió muy bien los oídos y preguntó de nuevo: —¿Dijiste que Luis es tu subordinado?
—Sí— afirmó Juan.
—¡Ja, ja, ja…!
David estalló en grandes carcajadas: —¡No puedo más! Esto e