Capítulo 239
En ese preciso momento, Feliciano ya no mostraba la arrogancia de antes; ahora solo sentía una profunda reverencia hacia Juan.

Todo porque Juan era un verdadero maestro de las artes marciales.

Juan sonrió con ligereza y dijo: —Feliciano, no es necesario que seas tan formal.

De repente, su mano se movió como un rayo y se posó en el hombro de Feliciano. Al principio, Feliciano se sorprendió muchísimo, pero enseguida sintió una cálida corriente de energía que fluía por completo en su cuerpo, sanand
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