—¿¡Por qué la ayudas?! Es una perra arrastrada que se merece lo que le está pasando, no merece que alguien sea misericordioso con ella… esa asquerosa se merece todo lo malo que le pasa— Me mira con odio y rabia, parece que me culpa de todos sus males y no entiendo por qué.
—¡Suficiente! — Le reprocha su madre iracunda. —¡Tú no sabes lo que es sufrir, ni que te dejen abandonada o que te cambien por otra mujer! Y jamás entenderás lo que es estar sola con una criatura en camino…
La forma en la que