—Descansa, te veré mañana.
—Tu igual descansa.
Sale de la habitación, cerrando la puerta con suavidad a sus espaldas. Un fuerte suspiro se me escapa de lo aliviada que me siento al ver que Hades se ha ido. Enseguida me levanto de la cama y me visto.
Ya estando preparada, saco la mochila de Calix de debajo de mi cama junto con la mía, me asomo a la ventana y veo a mi abuelo surcando los cielos, batiendo sus enormes alas negras, me mira de reojo y asiente con la cabeza levemente. En el jardín se