Estoy feliz de saber que él sigue sintiendo algo por mí, algo bastante fuerte, pero también me pone triste que ese mismo siente por aquella bruja que lo trata mal.
—Hades y si… ¿Dejas ir a Perséfone?
Abre los ojos de par en par y se aleja de mí bruscamente, una mueca de disgusto se dibuja en sus labios.
—¿¡Pero que estás diciendo?! ¡Es mi esposa y no pienso dejarla ir! — Exclama furioso.
—No, espera… no me refería a eso— Le hago un ademán con las manos indicándole que se tranquilice y me deje t