Cuando el aire me falta, aleja su rostro del mío. Pensado que me dejara ir, lleva sus labios a uno de mis senos y empieza a morderlo y besarlo.
—¡Hades! — Suelto con dificultad.
Me retuerzo entre sus brazos, se siente tan bien.
—Me perteneces, Minte… nunca lo olvides… eres mía—
Una vez que termina de tortúrame con sus labios, se aleja de mí. Mis piernas están tan débiles que caigo al suelo derrotada, levanto la mirada hacia él, un poco enojada.
—¿Qué quieres? ¿Sólo para eso viniste? ¿Tanto te d