Estando en las puertas del Inframundo, no puedo evitar sentirme nerviosa y ansiosa por volver a mi hogar, después de muchos años. Me froto los brazos para darme ánimos y entro, apretando con fuerza el pergamino que me dio Zeus, en donde explica el motivo de mi estancia.
Recorro la entrada del Inframundo y cuando estoy por llegar a la puerta que resguarda Cerbero, tomo una gran bocanada de aire, rogando porque el enorme can me recuerde.
Cruzo el portal, encontrándome en la guarida de Cerbero, mi