Semanas después...
Abro con la llave que aún guardo l apuesta del departamento en Chicago, todo parece estar igual, incluso Ellen sobre el sillón que se levanta de un salto en cuanto me escucha entrar.
-No digas nada- le digo a una Ellen sorprendida cuando ha abierto la boca desde el sillón, hace un ademán para dejarme pasar a mí y a mi acompañante, limpiando un poco el desorden que ha hecho en la sala.
Casi cuatro semanas enteras es todo lo que mi madre me dejó estar en casa, después de mis sú