Setenta Y Ocho
Le doy otro sorbo a mi vaso de agua y me la termino por completo, ya se acabó el vaso de líquido cristalino, pero por alguna razón sigo un poco sediento. Me sirvo otro vaso, y me quedo ahí, en medio del silencio.

De pronto dejo de pensar en Sandra, para ocupar mi cabeza en Eveline, es de esa manera como empiezo a llorar, tampoco sueño ser así de sentimental, pero lloro a sabiendas de que las cosas pudieron ser diferentes, en cambio, no estamos juntos. Odio que todo se diera así, siento que pudim
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