Mayo, 20
La luz blanca incrustada en el techo del mismo color da de lleno en mi rostro. Mi corazón bombea con rapidez, pero no me inmuto, desde hace dos días ese es su ritmo normal. Los nervios y el miedo diario, se han vuelto parte de mí.
Desde esa noche hace dos días, cuando tuve que pedirle a Tris que se regresara solo a la ciudad, y luego tuve que subirme en compañía de Amelie al auto de Damián, casi no he podido sacarmelo de encima. En lo absoluto le importa lo que quiero, como me siento o