Han pasado tres semanas desde que los dos nos entregamos y jamás me he sentido tan maravillosamente cansada en la vida, este es el resultado del ajetreado mundo de mi prometido y sin embargo, en comparación a como era antes, ahora «estando conmigo» no agenda tantas reuniones, ni asiste a todas las salidas protocolares de su trabajo. Hemos estado más amorosos, más conectados el uno con el otro, más juntos de todas las maneras posibles. Jamás pensé que se tomaría tan en serio lo que me dijo aquel