Habíamos bajado las escaleras tomados de la mano y nos encaminamos a la cocina, pasadas las cuatro de la tarde estuvo lista la comida, pasta carbonara acompañada por jugo de fresa, luego me devoré medio pote de helado de mantecado y aún despues de ello seguia con hambre, increíble lo famélica que me encontraba.
Pierre me trajo un tarro con frutos secos que poco a poco fueron aplacando la ansiedad que tenía. Me dijo "Principessa intentemos con esto" ¡Y vaya que funcionó!
— Que pena contigo Pi