La suavidad con la que me habla y las palabras que dijo están logrando alentarme, sobre todo por el crecimiento de culpa que me se me ha clavado en el pecho al recordar aquello.
Al abrir los ojos y enfrentarme a su mirada, lo supe. Él me respeta, de verdad me respeta, no está jugando conmigo.
Así me lo demuestra, dándome mi tiempo, tomando en cuenta mi opinión y no solo aprovechando el calor del momento para acostarse conmigo.
— Pierre ... Lo siento muchísimo. No puedo.
Los dos estamos desnu