No sé cuanto tiempo lloré y menos cuanto tiempo estuve dormida. Desperté cuando mi estómago se quejó por la falta de comida que sufría.
Pobrecito mi bebé lo único que hago es hacerlo pasar penurias. Llorando a cada rato y dejándolo pasar hambre. ¡Eso debe mejorar! Si antes estaba dispuesta a tener a mi bebé así fuera sola, ahora más que nunca estoy decidida a tenerlo por él, por nuestro amor, por lo que concebimos aquella noche bajo la luz de la luna y las estrellas.
Me levanto, estabilizó mi