Capitulo XVIII

No sé cuanto tiempo lloré y menos cuanto tiempo estuve dormida. Desperté cuando mi estómago se quejó por la falta de comida que sufría.

Pobrecito mi bebé lo único que hago es hacerlo pasar penurias. Llorando a cada rato y dejándolo pasar hambre. ¡Eso debe mejorar! Si antes estaba dispuesta a tener a mi bebé así fuera sola, ahora más que nunca estoy decidida a tenerlo por él, por nuestro amor, por lo que concebimos aquella noche bajo la luz de la luna y las estrellas.

Me levanto, estabilizó mi
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