—No eres dueño de mi vida, ya me cansé de dejarte manipularme. —Siguió peinando su cabello.
—Eres mi mujer, tú te vas a casar conmigo. —Le recordó, Engla se levantó y lo encaró.
—Me iba a casar contigo y tú lo estropeaste todo, tú eres el culpable de lo que está pasando y ya no lo voy a tolerar más. Ya basta, Einar, ya detén esto. —Contuvo las lágrimas. Einar miró su vestimenta y su respiración se volvió caótica, el miedo y la desesperación por ver qué ella realmente se marchará lo impulsó a