Un mes pasó desde que Leviatán la llevó a tatuarse, un mes en el que la tentación no deja de volverse cada día más insoportable. Si bien no se han acostado, Nancy es totalmente consciente de que Leviatán se mete a su habitación y la mira dormir.
Ella se siente culpable por desear que se meta a la cama siempre que va a medianoche y peor se siente cuando desea que le haga justo lo que le dijo en el almuerzo de compromiso.
—¡Llegó el gran día! —Bernadette entró a la habitación con una gran sonrisa