Su piel tan suave, su olor dulce, sus jadeos tan jodidamente ardientes. Sus gemidos cuando toca, huele o prueba su sexo son lo mejor que ha escuchado o sentido en la vida.
Su respiración agitada por la excitación aun cuando está dormida, sus movimientos inconscientes de caderas. Sus labios siguiendo los besos aun cuando sus ojos están cerrados y su cuerpo dormido... es tan... tan...
—¡Mierd4! —Gruñó por la frustración, siempre que se mete a su habitación debe ser muy cuidadoso para no despert