—¿No te quiso hablar, cierto? —Einar no se movió, pero sus ojos como nunca se movieron por una fracción de segundo y eso fue suficiente para dejarlo en evidencia. Nancy dibujó una enorme sonrisa en sus labios. —He vivido contigo por veinte años, te conozco más que nadie en el mundo... te he visto hacer cosas infames, te he visto derrotar a grandes empresarios, a personas peligrosas. Te he visto pasar por un lado y matar de miedo a todos los presentes... He visto que con solo una mirada sin nece