Mundo de ficçãoIniciar sessãoCuando Ricardo abrió la puerta de la oficina de la Dra. Clarisse, no sospechaba lo que vería, ya que ella solía trabajar con las luces encendidas siempre, pero esta vez lo que hacía no era trabajo, precisamente. Ahí estaba recostada en la camilla, con las piernas abiertas y un camillero de nombre Robert, arrodillado ante ella, sirviéndole placenteramente con sus labios y su lengua, bebiendo del elixir del pecado. La Dra. Clarisse temblaba bruscamente en el momento, encorvaba su cuerpo y araña







