Christopher y Ricardo parecían hipnotizados después de ver mi cambio de imagen. No decían nada, incluso ni pestañeaban. Yo no sabía si era bueno o malo. De hecho, a mí me había encantado mi nueva yo, pero qué tal si solo me estaba engañando a mí misma… Ya saben lo que dicen: aunque la mona se vista de seda…
En ese momento, Christopher reaccionó y parpadeó, parecía que al fin despertó por un segundo y volteó a ver la reacción de Ricardo. ¡Estaba simplemente impactado!
Los ojos de Ricardo est