Mundo ficciónIniciar sesiónEl día siguiente llegó. Era domingo y Christopher no trabajaba. Rosa estaba en el extranjero con su padre, y Ricardo aún seguía en coma. Entre las paredes de mi habitación, comenzaba a entender lo terrible que podía ser que Ricardo no despertara jamás, para mí y para sus pocos amigos... Con las cosas del cerebro no se juega, y la situación podría tener consecuencias más graves de las que imaginaba…
―Buenos días, Christopher … ¿Ya estás preparando el desayuno? —me acerqué a la cocina para






