Cuando me quedo sola, vuelvo a lo mismo del trabajo hasta que me llaman del ayuntamiento de la ciudad y me entretengo con otros cientos de trámites. Tengo que cambiar mi domicilio y renovar un montón de papeles.
Estoy liada hasta que se hace tarde y llamo a Lilly. Necesito contárselo a alguien.
—Creo que hemos vuelto —le digo.
Chilla a través de la línea.
—¡Te lo dije! ¿Cuándo habéis hablado?
—Ha estado aquí ésta mañana y hemos hablado de algunas cosas... Akira lo ha dejado.
—¿Ella a él? Pobre