Me había mantenido por horas trabajando como una posesa y discutiendo con uno que otro interno con el que no me llevaba para nada bien, ya que siempre estaba el petulante chico que creía tener la razón y buscaba desesperadamente la forma de llevarme la contraria en mis indicaciones, pero lastimosamente lo único que conseguían era cabrearme, para ponerlos aún más cargados de tareas a todos, sin excepciones.
Así que agotada con tanta tensión en el ambiente, terminé por escaparme de la sala de ur