Entre mis sueños coloridos y un poco extraños, podía percibir el aroma tan masculino de Jack rodeándome, podía escuchar su cálida risa acariciar mis oídos, y sentir el contacto de su piel sobre la mía, al fusionarnos en un melancólico abrazo.
No entendía muy bien por qué estaba precisamente allí, no comprendía del todo aquellas imágenes que aparecían en mi cabeza una y otra vez, hasta que abrí los ojos de sopetón a la mañana siguiente.
El apartamento estaba demasiado silencioso para mi gusto, p