Los días a su lado fueron pasando tan a prisa, que comencé a asustarme de que en algún momento acabaran sin que siquiera me hubiera podido dar cuenta de ello.
Habíamos pasado demasiado tiempo juntos y todavía no lograba comprender cómo no nos habíamos cansado del otro, dado que dormíamos juntos.
A veces desayunábamos viendo televisión, hacíamos las compras en el supermercado apenas recibíamos la paga del día, trabajamos en el mismo lugar, donde tenía que lidiar con las chicas lanzadas que acos