Seguir cayendo.
Eric vio a su amigo entrar a la camioneta con un rostro que lo preocupó.
—¿En dónde estabas? ¿Te hiciste un chequeo? ¿Tienes algo? Leónidas… ¡Leónidas!
Tras no conseguir respuesta le tocó la pierna y lo movió. El rubio reaccionó.
Con solo unas pocas palabras, todo lo que él creía correcto, de repente, se estaba desmoronando.
Siempre había creído que una vez que se acercara a Anastasia y decirle todo lo que había hecho por ella, ni siquiera ella misma tendría el poder de alejarlo. Él estaría con