Por Ema
Entré a la habitación.
Ella no esperaba verme.
Ya tenía otro semblante, estaba mejor.
- ¿Valió la pena matar a tu hijo?
-Perdón.
-A la criatura que mataste le tenés que pedir perdón.
-Estaba desesperada.
- ¿Desesperada? ¿Por qué? ¿Porque querías seguir teniendo un nivel de vida que no te pertenece?
-Las empresas Vanucci siempre fueron prósperas.
-Sabés que no es así, sabés que pretendieron engañarme, no sólo a mí, sino a mi familia, al hacerlo, para que tu padre no termine preso, cedie