Compañeros de armas a... ¿hermanos?
Al enterarse de que los soldados estaban cerca, Damien soltó bruscamente a la frágil mujer y comenzó a buscar con la mirada una forma de escapar de ese lugar.
—¿Qué hacemos? ¡Los militares nos van a capturar! —preguntó Azabach, angustiada.
En tanto, Selina se levantó con mucho esfuerzo y, sacando una vieja arma que tenía escondida entre sus ropas, amenazó.
—¡No van a poder salir de aquí! ¡Esta habitación está en el segundo piso y las ventanas son muy pequeñas para que puedan escapar!
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