Pasaron algunas semanas desde que el dueño vino a la empresa, poco a poco Scarlet y yo nos acostumbramos a compartir algunos momentos. Por suerte para mí, ella no había hecho nada fuera de lo común como lo de ese día en que me manipuló para tener sexo con ella.
Empecé a comprenderla poco a poco. Todo ocurría por el estrés que sentía en ese momento, así que traté de hacerla sentir bien y evitar este tipo de incidentes.
Un viernes de la séptima semana de embarazo llegué como si nada a la oficina.