Mauricio
Su mirada está puesta en mis ojos y el nerviosismo que siento en sus manos la delata, y aunque sigo esperando la respuesta que tanto quiero. La verdad es que no quisiera incomodarla.
—No tienes por qué sentirte presionada a contestar algo que no quieres, fácilmente podemos pasar un rato agradable como un par de amigos y listo —le hago saber con una sonrisa en mi rostro.
— ¡Mauricio! Todavía no has entendido que yo no puedo ser tu amiga. No te has dado cuenta de que me estoy, muriendo p