Me acuesto en la cama y siento como si un peñón me cayera encima.
—Aquí puedes estar tranquila, le pediré a las chicas que duerman en las otras habitaciones.
—Pero… Esto es grande ellas también tienen derecho de venir.
—Sirena, solo quiero que estés bien y te recuperes pronto—notó a Henry un poco extraño, no sé durante el camino, no se atrevió a verme a la cara. Pero bueno, yo creo que él es bipolar, él me arropa, me regala una “sonrisa” y sale de la habitación, que raro ese sonriendo algo se