Catalina Abrego
Mi salida del hospital fue un poco como lo diría claramente accidentada.
Demian insistía en llevarme con él a su casa pero mis padres y Mauricio se negaban a permitirlo. Alegando que aún no teníamos la bendición de la iglesia para vivir juntos.
¡Y como llevarle la contraria a los señores Abrego!
Eso sería imposible por lo que al final mi pobre adorado tormento, fue quien termino cediendo. Con la condición de que se le permitiera verme cuantas veces el quisiera.
¡Cosa que no